martes, 15 de septiembre de 2015

PODERES COMPARTIDOS EN BUSCA DEL PRIMER AMOR

Día 15:

Llevo aquí encerrada 2 puñeteros días, y están acabando con mi paciencia. Desde la charla escalofriante de Robin, no he recibido ni una noticia de fuera, ni tampoco ninguna visita. No me puedo creer que nadie se haya dado cuenta de que no estoy…
En ese momento, Marcus hace acto de presencia y vuelve a cerrar con llave al entrar.
-Antes de que se despierten, te tengo que contar unas cuantas cosas.-me dice.
-¿Me queda otro remedio?-le contesto.
Hace como si no hubiera oído nada, y me dice:
-La verdadera razón de que Robin te haya encerrado es que la profecía decía algo más que lo de tu destino; hay una segunda parte, pero Robin nos prohibió decírtelo.-me explica.
-Pues ahora dímela o ya te estás yendo.-le espeto.
-Vale, el caso es que después de lo de tu gota astral, el texto sagrado dice que una de las dos gotas astrales, la más poderosa,  al descubrir sus poderes, se volverá en contra de la otra, y sus consecuencias serán tan terribles que salvará a la aldea o la destruirá con su población entera.-
Hay un silencio ensordecedor; vamos, que no se escucha absolutamente nada.
-Vale, ¿entonces creéis que yo soy la destrucción en persona?-
-Básicamente…si.-
-Oh por dios, ¿enserio crees eso?-
-Yo no he dicho que me lo crea, solo es lo que dice el texto. Pero no he venido por eso sólo. Tienes que saber que tu primo está borracho en la taberna del pueblo desde que te fuiste corriendo el día de las prácticas, y tu amiga Sheila está desaparecida.-
-Entonces que vas a hacer, ¿me dejas salir o no?-
-Bueno, técnicamente no te dejo salir, sólo dejo casualmente la puerta abierta…-
-Te debo una.-
-¡Ya te lo recordare!-
Corro tanto como mis piernas me lo permiten, hasta que llego a la plaza del pueblo.
¿Qué cómo encontré la taberna? Muy fácil: sigue a las putas y el riudo, y se ve enseguida. Bueno que me voy por las ramas. El caso es que llego a la entrada, y lo primero que veo es a Hunter bebiendo como un camello hasta el agua de las plantas, por decirlo claro. Me acerco hasta él, y le suelto:
-Me parece perfecto lo que haces oye, de verdad, no me esperaba menos de ti. Para tu información Sheila está desaparecida, y yo he estado encerrada durante dos jodidos días en la mierda de cabaña, y sólo se te ocurre emborracharte ¿para qué?-  .-¡RESPÓNDEME JODER!-
-Y que quieres que te diga eh, ¿que querías que hiciera? Sheila me odia todavía más que a ti, y no sé porque. Ya le dejé bien claras mis intenciones cuando comencé a salir con ella, y aún así aceptó, a pesar de las consecuencias. Se piro rumbo al bosque antesdeayer y no he vuelto a saber de ella. Y respecto a lo tuyo no se porque me tendría que preocupar. Alejas a todo aquel infeliz que te quiere y se preocupa por ti, sin ningún puto motivo, asique no sé qué coño vienes buscando aquí.-
-Vale, pues esto que tuviésemos se ha acabado.-
-Vale.-
Me alejo casi llorando de la mesa, donde hemos dejado atónitos a media taberna, y me dirijo hacia el recibidor, cuando de repente sale un tipo viejo y asqueroso, que le huele todo a pura mierda para qué mentiros, y me agarra del culo. Sin pensarlo, mi mano se acciona como un resorte y se estampa de manera épica en la cara del viejo que no la ve ni venir. A l principio, se serena y pone cara de póquer, pero enseguida estalla, resaltándole la vena del cuello.
-Pero qué cojones...ven aquí puta de mierda, ¡que te voy a dar lo que te mereces!-
-Suéltame, ¡me haces daño!-
-¡Haberlo pensado antes de levantarle la mano a un hombre, zorra!-
Todo el mundo nos está mirando ahora, y el ruido ha cesado, momento que aprovecha el tio para darme un puñetazo en la cara, haciendo que el dolor, y algo húmedo y caliente me gotee hacia el cuello, por lo que me caigo al nublarse mi visión.
Al intentar levantarme, me propina una patada en las costillas, y me agarra del cuello, levantándome un palmo del suelo. Me estoy asustando de verdad; cuando estoy viendo puntitos negros, y casi no noto nada, algo hace que el tipo me suelte, y me dé en la cabeza al caer como un saco contra el suelo. Solamente distingo una figura borrosa que me es familiar pero no ubico….
Lo primero que veo a mi alrededor, es la cara del tipo que me agarró inconsciente, lleno de sangre; lo segundo, a Hunter con la cara hecha un Cristo, probablemente tenga la nariz rota, y lo tercero, a la posadera llamando a gritos a los guardias.
Me intento levantar del suelo, pero al intentarlo todo me da vueltas y el dolor me atraviesa como una flecha en la nuca. Al tocarme, me doy cuenta de que también estoy sangrando.
Ante todo esto, Hunter no pierde tiempo; me coge en brazos sin decir nada, y salimos por la puerta. Creo que me desmayo.
Lo siguiente que veo, es que estamos en el río. Me deja en el suelo, y sin ni siquiera mirarme, se mete en el agua. Hasta que no veo el charquito de sangre, no comprendo por qué se mete.
Reuniendo fuerzas de voluntad, me levanto y me dirijo cojeando al lago.
Noto el agua muy fría, pero ahora mismo eso no importa; delante de mí veo a Hunter, mirando fijamente el agua, como en estado de shock, y la hemorragia se le ha cortado. Cuando llego hasta donde él está, le cojo la cara con las manos, y hago que me mire. Nos quedamos callados por lo que parece una eternidad, hasta que reacciona, me agarra de la cintura y me atrae hacia su pecho. Intento controlar las lágrimas que se me acumulan tras los ojos, aunque no puedo evitar apretarme más contra su cuerpo y oler su aroma. Creo que nunca me había visto así, porque me coge la cara y me besa. En ese beso pongo todas mis preocupaciones, mis miedos y mi histeria; puede que no sepa que nos depara el futuro, pero sólo sé que quiero pasarlo con él
(A ser posible vivos).
Cuando nos separamos, me pongo de puntillas y le beso en la herida. Me sonríe, y sé que me ha perdonado.
Salimos del agua. Cuando llegamos al campamento, nadie se da cuenta de nuestra presencia, así que llevo a Hunter a mi habitación.
Esta vez no hay ni ‘’un estás segura’’ ni nos importa el qué dirán, por lo que entramos en la cabaña en completo silencio.
Abro la puerta; tiro de él para que entre dentro y la cierro. Me quito la ropa empapada bajo la mirada atenta de Hunter (incluso oigo su respiración agitada), y me meto en la cama. Tras un momento que se me hace eterno, siento cómo la cama se hunde bajo el peso, y sus brazos envolviendo, tal que sus labios descansan en mi pulso. Me doy la vuelta, y veo que se ha quitado la camisa. Lo rodeo con los brazos, apretándome contra él, aspiro su aroma a menta, y caigo en un profundo sueño.



No hay comentarios:

Publicar un comentario