Día 8:
No he pegado ojo en toda la noche. Anoche cuando quedamos, Hunter me dijo
que para nuestra cita, tenía preparada una sorpresa.
A eso de las 12 me viene a buscar. Hoy me he vestido con otro vestido que
me ha regalado Sheila; es de color vainilla, con bordados dorados, que te deja
los hombros al descubierto. Me he puesto este, porque, por si no lo recordáis,
el verde se llenó de sangre cuando me clavé la astilla; acaba de sonar la
puerta.
Hunter lleva una camisa blanca que deja entrever sus músculos broceados por
el sol, y lleva atado a la cintura un fajín verde esmeralda precioso, que hace
que resalten sus ojos verdes. Me sonríe con ese tipo de sonrisa que hace que te
tiemblen las piernas (no es coña), y me dice:
-Eh Mara, estas…estas…guau.-no se le quita esa sonrisa de la cara.
-Bueno, ¿nos vamos o piensas quedarte aquí siempre?-le digo yo para romper
la tensión.
-Eh…si claro.-
Pasamos la aldea de Robin hasta que llegamos a un claro con un mantel
amarillo en el medio. El claro, a su vez, está lleno de azucenas violetas y
azules, y la hierba esta como recién regada.
-¿Creías que no lo iba a tener todo preparado o qué?-me dice Hunter.
-Yo…esto es…¡me encanta!-me tiro encima de él y caemos en la hierba.
-Eh, fiera, tranquila.-me responde mientras me hace una caricia con su gran
mano morena en la cara.
-Eres preciosa, ¿ya te lo he dicho alguna vez?-y me besa.
Nos besamos hasta que siento que me está desabrochando el vestido; me quedo
sin respiración; tengo los labios tan hinchados…y creo que me va a explotar la
cabeza, de verdad.
-Espera, espera. ¿De verdad quieres hacerlo?-me pregunta Hunter.
-¿El qué?-.le sigo besando en el cuello.
-Pues esto-. Me responde, como si fuera la cosa más lógica del mundo.
A ver, rebobinemos un momento, señores: ¿en qué mundo, por muy antiguo o
moderno que sea, un tio se raja a punto de tener sexo? Sólo puede ser por dos
razones:
a) Es gay(definitivamente descartado)
b) No le gusto
c) No existe aquel tio que no te quiere presionar a
tenerlo, por lo que la c teóricamente no existe.
-Eh… ¿es que no te gusta?-.
-Pues claro que me gusta, no soy gay-.me responde.
-¿Entonces?-
-Pues que no te quiero a presionar a hacerlo, en medio de un campo de no se
sabe dónde, siendo primos, y sin cond…-
Nos interrumpe un sonido procedente de los árboles más cercanos, como una
rama partiéndose.
Nos giramos lentamente, y descubrimos a Sheila detrás de uno de los
árboles, mirándonos fijamente.
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