CAPÍTULO 2: ¡Tenemos
poderes! (Y novios)
-¿Tienes una hermana melliza?-me mira boquiabierto.
-Sí, se llama Sofía. Pero no nos parecemos en nada, ella es una repipi y…-
-¿Qué es una repipi?-me mira extrañado.
-Quiere decir estirada.-le explico.
-¡Jajajajajajaja!, ¡¡espera, que no puedo respirar!!Jajaja…-me dice
riéndose.
-¡¡¡Aaaaahhhh!!!-grito. Me ha dado un tirón en el muslo, donde me había
caído.
-Mara, ¿qué te pasa?-se ha dejado de reír y Robin me mira preocupado.
-La pierna…Cuando Hunter ha cortado la red, me he caído encima de la
pierna… creo que me la he roto.-le explico dolorida.
Sin mediar palabra alguna, me levanta el vestido hasta la altura de las
caderas, y se me queda mirando la pierna pensativo.
Me da miedo mirar, pero lo hago, y descubro que tengo una astilla clavada
en la parte interior del muslo, y me sangra.
-¡Dios mío!-exclamo.
-Tranquila, Mara, voy a llevarte a nuestro campamento, ¿vale? Allí te la
sacaremos.-me explica.
Me coge en brazos, como en los libros que me leían de pequeña de esas
princesas tipo mi hermana, y me lleva por donde hemos venido.
-¡Espera, espera! Hunter…-le digo entrecortadamente. Me estoy mareando, y
todo me da vueltas (no sé si os lo he dicho, pero no puedo ver sangre sin
desmayarme; esa es mi pequeña debilidad).
-Tranquila, ahora vamos a buscarle.-me dice, y yo le creo y me dejo llevar
en sus cálidos brazos por el claro.
Cuando llegamos veo borroso, pero veo lo suficiente como para ver a Hunter
hablando con los amigos de Robin en el lago, con toda naturalidad, como si no
hubiera pasado nada antes.
El primero en darse cuenta de que viene Robin corriendo conmigo en brazos
es Marcus, que se pone en pie enseguida, y Hunter le imita, pero se queda
paralizado al verme así, de esa guisa.
-¡Rápido! Tenemos que llevarla al campamento para que la curen, está
perdiendo mucha sangre…-
-¿Qué le has hecho, imbécil?-exclama Hunter, que se acaba de recuperar de
su empanamiento, mientras yo ya casi no puedo ni hablar de lo débil que estoy.
-Yo no le he hecho nada, genio. Has sido tú, al cortar la red; se ha tenido
que clavar alguna astilla de la trampa al caer.-
Acto seguido, levanta el dobladillo de mi vestido (otra vez), y le enseña
el reguero de sangre.
-Oh, dios mío…-
-Ahora no hay tiempo para lamentos; vamos, Marcus, ayúdame.-le dice a su
amigo.
Me pasa a los brazos de Marcus como si fuera una muñeca rota y empieza a
correr, con Hunter y Robin a los lados. Todo se vuelve oscuro.
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