lunes, 20 de julio de 2015

PODERES COMPARTIDOS EN BUSCA DEL PRIMER AMOR

CAPÍTULO 2: ¡Tenemos poderes! (Y novios)
-¿Tienes una hermana melliza?-me mira boquiabierto.
-Sí, se llama Sofía. Pero no nos parecemos en nada, ella es una repipi y…-
-¿Qué es una repipi?-me mira extrañado.
-Quiere decir estirada.-le explico.
-¡Jajajajajajaja!, ¡¡espera, que no puedo respirar!!Jajaja…-me dice riéndose.
-¡¡¡Aaaaahhhh!!!-grito. Me ha dado un tirón en el muslo, donde me había caído.
-Mara, ¿qué te pasa?-se ha dejado de reír y Robin me mira preocupado.
-La pierna…Cuando Hunter ha cortado la red, me he caído encima de la pierna… creo que me la he roto.-le explico dolorida.
Sin mediar palabra alguna, me levanta el vestido hasta la altura de las caderas, y se me queda mirando la pierna pensativo.
Me da miedo mirar, pero lo hago, y descubro que tengo una astilla clavada en la parte interior del muslo, y me sangra.
-¡Dios mío!-exclamo.
-Tranquila, Mara, voy a llevarte a nuestro campamento, ¿vale? Allí te la sacaremos.-me explica.
Me coge en brazos, como en los libros que me leían de pequeña de esas princesas tipo mi hermana, y me lleva por donde hemos venido.
-¡Espera, espera! Hunter…-le digo entrecortadamente. Me estoy mareando, y todo me da vueltas (no sé si os lo he dicho, pero no puedo ver sangre sin desmayarme; esa es mi pequeña debilidad).
-Tranquila, ahora vamos a buscarle.-me dice, y yo le creo y me dejo llevar en sus cálidos brazos por el claro.
Cuando llegamos veo borroso, pero veo lo suficiente como para ver a Hunter hablando con los amigos de Robin en el lago, con toda naturalidad, como si no hubiera pasado nada antes.
El primero en darse cuenta de que viene Robin corriendo conmigo en brazos es Marcus, que se pone en pie enseguida, y Hunter le imita, pero se queda paralizado al verme así, de esa guisa.
-¡Rápido! Tenemos que llevarla al campamento para que la curen, está perdiendo mucha sangre…-
-¿Qué le has hecho, imbécil?-exclama Hunter, que se acaba de recuperar de su empanamiento, mientras yo ya casi no puedo ni hablar de lo débil que estoy.
-Yo no le he hecho nada, genio. Has sido tú, al cortar la red; se ha tenido que clavar alguna astilla de la trampa al caer.-
Acto seguido, levanta el dobladillo de mi vestido (otra vez), y le enseña el reguero de sangre.
-Oh, dios mío…-
-Ahora no hay tiempo para lamentos; vamos, Marcus, ayúdame.-le dice a su amigo.
Me pasa a los brazos de Marcus como si fuera una muñeca rota y empieza a correr, con Hunter y Robin a los lados. Todo se vuelve oscuro.





No hay comentarios:

Publicar un comentario