Día 3:
Al
despertarme me doy cuenta de que es real, y no es un sueño.
Cuando me
levanto de la cama, voy al tocador del centro de la habitación (que parece más
bien un mueble del renacimiento, como los que tiene tía Selby en su casa),
y me lavo la cara. El agua está fría. Me
doy la vuelta y observo mi habitación (cabe destacar que es individual;
gracias, Hunter): el tocador, la cama echa de paja y madera, la mesilla, una
silla…Espera, ¡¡en mi silla hay un chico, y me mira fijamente!!
Parece uno
de esos chicos de los anuncios como los de cazadores de sombras, o chicos por
el estilo, que los miras y piensas: Ay, dios mío, que buenos están… Pero sabes
que nunca saldrían como chicas como tú, porque yo, soy de esas como los chicos
te llaman, del montón: pelo castaño oscuro y ojos marrones, aunque hasta hace
poco los ojos me han cambiado, ahora son color avellana, con puntitos dorados.
Parecen los ojos de mi gato pardo.
El caso es
que hay un chico de mi edad con los ojos grises oscuros, del color de los
guijarros del río y pelirrojo (parecido a mi primo en constitución), mirándome
fijamente, de arriba abajo, como el guardia a Floreen, y acabo de darme cuenta
de por qué: anoche me debí de cambiar, y, literalmente, ¡¡estoy en
bragas!!(Dato subliminal: de encaje rosa).
Hola, guapa,
¿cómo lo llevas?- me dice.
¿¿Perdona??-(parece
mentira, es como salido de una peli)
Ah, claro,
lo siento, no me he presentado, soy Robin.-me dice riéndose:-¿deberías ponerte
más ropa, sabes? No está bien ir por ahí exhibiéndose, aunque no están mal las
vistas-(me vuelve a comer con la mirada).
¡¡¡ME
DERRITO!!!(Pero estoy enfadada igualmente)
¡Pero si
eres tú el que entra a hurtadillas en mi habitación en plena noche!-exclamo.
Levanta las
manos en alto, sin perder esa sonrisa, con la que seguro que se las gana a
todas, y me dice:
-en eso
tienes razón; por cierto, roncas.-
-¡¡Cómo
dices!!-
-Digo que
roncas, guapa.-
¡¡Lárgate!!-digo
enfadada de verdad. Se le borra la sonrisa de la cara, y me dice serio:
-Vale, vale,
pero si me voy, no podréis ni tu novio ni tú salir de aquí, sólo vuestros amigos.-
Podría haber
preguntado cualquier otra cosa, como si podíamos salir de aquí, pero le
pregunto:
-¿Mi novio?-
-Sí, ese
chico que te sigue a todos lados y tiene los ojos verdes.-me explica.
Aaahhh…Te
refieres a Hunter…Es mi primo, por cierto.-me apoyo en el respaldo de la
mesilla, lo más lejos posible de Robin, y me quedo mirándole.
-Pues no lo
parece, precisamente; cualquiera diría que está colado por ti desde hace mucho
tiempo, y te traería la luna si tú se lo pidieses.-me apunta con el dedo.
-Oye, te
agradezco tus observaciones, pero creo que estábamos hablando de cómo podemos
salir de aquí.- (¿¿Hunter, enamorado de mi??)Cada vez estoy más confusa.
-Sí,
veras…-empieza a rebuscar entre sus pantalones, y al cabo de un rato saca un
mapa y me empieza a explicar, pero de repente, se abre la puerta de la
habitación, y….
-¿Mara, te
apetece desayunar conmig…-¡es Hunter!
Se queda
parado como una estatua, y observa receloso como un león a punto de saltar
sobre su presa a Robin, mientras este se ríe en nuestras caras, y me dice:
-¿No ves
como está colado por ti? Bueno, yo ya me voy. Si quieres saber cómo
encontrarme, ve a la parte norte del bosque y pregunta por el hijo del titán,
guapa.-Me guiña un ojo, y salta por la ventana, justo antes de que Hunter se
abalance contra él hecho una furia (nunca lo había visto así, rojo como un
tomate).
-¿Quién era
ese,… Mara?-me pregunta Hunter, después de decirle a Robin de todo menos bonito, se me queda
mirando, como Robin, pero se pone muy nervioso y me pregunta:
-¿Dond…donde
está tu ropa?, ¿qué habéis estado haciendo…?-
Yo también
me pongo colorada, tanto que cuando me miro en el espejo del tocador, parece
que está a punto de explotarme la cabeza, me intento serenar, cojo una gran
bocanada de aire y le explico todo, excepto lo de que me ha dicho que está
enamorado de mí. Cuando acabo no sabe qué decir, excepto por:
-Bueno, si
quiere que vayas, no pienso permitir que vayas sola, en ese bosque te puede
pasar cualquier cosa…-
Ahora
entiendo a lo que se refiere Hunter, ahora lo puedo ver con claridad, cómo me
mira, se sonroja, me protege…Me quiere.
-Espera, que
antes me visto y nos vamos a desayunar, ¿te parece? Además, esto tenemos que
hablarlo con los demás.-Le digo.
-Sí,
claro…-Se interrumpe y se me vuelve a quedar mirando como embelesado, mientras
me visto. Esa mirada me produce escalofríos, pero a la vez, cuando la mirada
desaparece al ponerme la camiseta, me da pena.
Cuando
desayunamos en la taberna que hay detrás de la posada, no podía dejar de pensar
en lo que me había dicho Robin y en los sentimientos que albergaba mi corazón;
porque, en Hunter ya había pensado, mucho tiempo atrás, pero me tomaba la cosa
a broma, porque claro, es que es mi primo. Pero por otro lado luego estaba el
chico misterioso, que, por una razón u otra, no podía dejar de soñar despierta
con él…
-Mara,
¿estás bien?-me mira preocupado Hunter.
No me había
dado cuenta de que me había estado hablando hace mucho rato.
-Sí, sí. No
te preocupes, es solo que todo esto es muy difícil de asimilar.-le digo.
-Tranquila
no pasa nada. Lo superaremos todos juntos, ya verás.-me dice mientras me aparta
un mechón de mi cara, con una caricia.
Me quedo sin
respiración, y me aparto justo en el momento en el que Floreen, Sheila y Helena
aparecen en la taberna, con mis hermanos.
-¡¡Qué
hambre tenemos, por favor!!-dice Helena.
Yo sonrío,
pero Hunter se le queda mirando, como si le hubiera fastidiado su aparición.
-Pues no sé
vosotras, pero yo voy a poner música, que hace más de un día que no escucho
otra cosa que los ronquidos de tus hermanos, Mara.-me dice Floreen. Para ella
su vida gira en torno a la música; la música que no conozca Floreen, no la
conoce nadie.
-¡Oyee!-dicen
mis hermanos.
-¡¡Quieta!!Ni
se te ocurra poner música.-dice Hunter
-Oye, ¿pero
a ti que te pasa?- le contesta Floreen.
-Floreen,
tía tiene razón. Te pueden acusar de brujería, y acuérdate de cómo trataban a las brujas en la
edad media.-le explico.
-Vale, pero
me tienes que explicar que ha pasado en tu cuarto esta mañana, tía, que las
paredes oyen.-me dice guiñándome un ojo.
Le mando una
mirada asesina, diciéndole que lo deje estar, pero Hunter se me adelanta y les
explica lo que ha pasado esta mañana.
Cuando
termina de explicar todo, Sheila y Floreen exclaman a la vez:
-¡¡Nos lo
tienes que presentar!!-
-¿Tendrá
novia?-me pregunta Floreen.
-¡¡Floreen!!-exclamo.
-¡Tranqui,
tranqui!; si lo quieres para ti sola sólo nos lo tienes que decir.-se ríen las
dos.
Son las
únicas que se ríen; Hunter, como podréis imaginar, no se ríe ni un pelo. Y me
asusta, porque me gusta que haga eso. Ponerse celoso. Y, sin darme cuenta,
sonrío.
-¡Se está
riendo; Lo quiere para ella sola!-exclaman todas (para mi sorpresa, incluida mi
hermana).
-¡Bueno,
vale ya!, ¿no?-dice Hunter.
Todos se
quedan callados y aprovecho para decir que Hunter y yo nos vamos al norte del
bosque para preguntar por el hijo del titán.
Al final,
todos aceptan (después de las quejas de Sheila y Floreen, porque quieren
conocer a Robin), pero quedamos en que vamos mañana, hoy toca explorar la
aldea.
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