BUENO CHICOS, COMO YA OS LO IBA DEBIENDO, AQUÍ ESTÁ EL SEGUNDO DÍA DE MI LIBRO!!
ESPERO QUE LO DISFRUTEN BESOS:)
Día 2:
Misteriosamente,
no la hemos palmado (excepto el cerebro de mis hermanos, aunque yo creo que ese
la palmó cuando nacieron).
Nos
encontramos en una especie de pozo abandonado. Cuando hemos intentado salir,
John, que iba el primero, se ha resbalado y me ha puesto el culo en toda la
cara (QUE ASCO POR DIOS); así que nos hemos caído todos. Ahora intentamos poner a John el
último, y Hunter va el primero. Tras exasperantes intentos de intentar salir de
la mierda de pozo (es que ya me está sacando de quicio), por fin Hunter
consigue salir y tirar de mí.
Cuando por
fin estuvimos todos arriba, empezamos a darnos cuenta de que, o era un pueblo
muy raro, o estábamos en un decorado del siglo XVII. En la entrada del pueblo,
discurría un río donde se encontraban
las primeras casas hechas de madera, y había un puente que cruzaba toda la
ciudad por donde pasaban carruajes decorados con cintas y seda de todos los
colores, desde azules aguamarinas hasta negros azabaches, indicando los escudos
de las familias nobles a los que pertenecían; además de los carruajes, entre
los campesinos y los siervos, también se encontraba una especie de compañía de
titiriteros y bailarines (que más bien parecían bufones).
Tras
quedarnos flipados, Hunter dijo:
-Bueno, vamos a ver de qué va esta broma, ¿no, Mara?-
Yo asentí, y
nos dirigimos hacia el puente.
Cuando estábamos
saliendo del bosque, todo el mundo se nos queda mirando, sobre todo a mí y a mi
hermana, ya que yo llevo tan solo un top verde y unas calzonas vaqueras, aunque
ella iba peor, porque parecía una vaquera del oeste; con la camisa a cuadros
rojos y rosas arremangada hasta el borde del sujetador; su súper piercing
dorado en el ombligo, que parece un semáforo en ámbar; sus shorts, que han
evolucionado de calzonas a bragas, y sus botas tipo Hannah Montana.
Aunque tengo que decir que ninguna íbamos tipo
señoritas recatadas, porque Floreen llevaba sólo el bikini, Helena iba en
bañador, y Sheila iba igual que yo, excepto porque tenía el top amarillo
brillante (creo que las que más decentes íbamos éramos yo y Sheila).
Y encima,
Hunter iba sin camiseta, sólo con las bermudas, (y hay que admitirlo, está
buenísimo, y es una pena que sea mi primo, porque si no, hace mucho tiempo que
saldría con él), y el tonto de John con su camiseta favorita de World of
Warcraft, esa en la que sólo hay sangre y miembros cercenados, vamos, la mejor
camiseta que tiene).
Así que en
resumen, que se quedaron alucinados hasta los que parecían muertos de hambre en
el puente.
Llegamos a
las puertas de la ciudad muertos de vergüenza, en las que había un guardia de
la ciudad que nos echaba unas miradas asesinas, se comportaba como un viejo, y
parecía tener no más de 30 y pocos. En
cambio, el otro guardia no tendría más de los años que tiene John, y nos echaba unas miradas, sobre todo a Floreen… ¡¡Parecía que se la estuviera
comiendo!!
El mayor,
nos dijo: -No se puede entrar, tenéis la entrada prohibida-.
-¡¡Pero si
no sabéis ni quiénes somos!!-Estalló Hunter.
-Eso no
quiere decir que os dejemos entrar con esos ropajes, señor-.Nos explicó.
¿¿¿¿ROPAJES????
-¡¡No hay
derecho!!Solo porque estemos en un decorado de mierda de una película de los
80…-Dije.
¿Qué es una
película?-Saltó el otro guardia.
¿Nos estaban
tomando el pelo los del pueblo? Porque esto no tenía sentido.
-¿¿En serio, tío??-Saltó John.
Por poco no
le pega una paliza el otro guardia a mi hermano, menos mal que mi primo los
separó (parece increíble, pero mi primo de 14 años tiene más fuerza que mi
hermano y el guardia; como digo, está muy, muy bueno), y le preguntó al guardia
que en qué año estábamos; y va el otro y ¡¡le responde que en 1654!!
Nos quedamos
parados como estatuas mientras el guardia habla con Hunter (a solas). Cuando
acaban de hablar Hunter nos dice que no es mentira, que en realidad estamos en
el siglo XVII, en un pequeño pueblo de las afueras, justo donde estaba el convento
de las monjas.
A mí todavía
a estas alturas me cuesta mucho imaginármelo.
Creo que esa
noche dormimos en una posada de las afueras. No lo sé, no estoy segura, todavía
estoy confusa.
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