PUEDE QUE NO OS SUENE MUCHO EL APELLIDO, PERO SI OS SONARÁ POR DAR VIDA A LA HISTORIA DE MORTADELO Y FILEMÓN CONTRA JIMMY EL CACHONDO.
RECORDEMOS UN POCO DE SU HISTORIA:
Francisco Ibáñez Talavera nacido en Barcelona, el 15 de marzo de 1936, es un historietista español de padre alicantino y madre andaluza, perteneciente a la segunda generación o generación del 57 de la Escuela Bruguera, junto a autores como Figueras, Gin, Nadal, Raf, Segura o Martz Schmidt. Creador de multitud de series humorísticas, entre las que destaca Mortadelo y Filemón, muchas de ellas se perciben en España como un icono esencial de varias generaciones y muchos otros dibujantes de cómic posteriores reconocen su gran influencia.
Influido por el cómic franco-belga, Ibáñez publicó en 1969 El sulfato atómico, la primera historieta de Mortadelo y Filemón concebida como parodia del mundo de los espías y de larga extensión. El nuevo modelo triunfó tanto a nivel nacional como internacional y Bruguera lo explotó sacando cabeceras como Mortadelo (1970), Super Mortadelo (1972),Mortadelo Gigante (1974) o Mortadelo Especial (1975), a veces sin respetar sus derechos laborales. El recrudecimiento de la censura también contribuyó al abandono de los referentes sociales locales.Tras la publicación en 1987 de la Ley 22/1987, de 11 de noviembre, de Propiedad intelectual, que confirmaba la propiedad de las obras por parte de los autores, Ibáñez entró a formar parte de Ediciones B y desde entonces realiza 6 nuevos álbumes de Mortadelo y Filemón por año donde aparecen abundantes elementos de la actualidad y de las modas del momento en que los creó.
Tanto Vázquez como Ibáñez se caracterizan por presentar una sucesión continua de gags desde el principio hasta el final de la historia, de tal manera que en una viñeta se prepara el gag que se va a producir en la otra.
Configuran así un tipo de humor mucho más directo y explosivo, más propenso a la carcajada, que el de sus predecesores, como Peñarroya o Escobar.
El propio Ibáñez se ha caricaturizado numerosas veces en sus historietas, llegando a ser un personaje más e incluso el principal en algunas. Se presenta en estas ocasiones como un individuo engreído que cobra muchos millones por dibujar y también (esto se acerca más a la realidad) que trabaja mucho, aunque sus propios personajes hacen burla de su capacidad para dibujar bien. También era habitual en sus tiempos en la Editorial Bruguera que, en números especiales, la redacción fuera caricaturizada y los trabajadores y dibujantes más conocidos ejercieran de personajes en una trama historietística.
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