Título: Poderes
Compartidos: en busca del primer amor
Autor: Macarena
Camacho Julián
27/08/13(3
días para cazadores de sombras, ciudad de hueso)
Este libro está dedicado a Elena, Aida
y Laura; sin esas personitas tan especiales no sabría lo que es la amistad.
CAPITULO 1: ¡¡¡Empezamos
nuestra aventura!!!
¿Nunca os habéis planteado si esas
historias y series cutres y horteras como ‘’viaje al futuro’’ se pudieran hacer
realidad? Pues yo tampoco.
Día 1:
-Hola, soy Mara
y tengo casi 16 años.
Vale, lo
primero que tenéis que saber es que somos tres hermanos: Sofía, mi hermana
melliza (una repipi de 15), John, (un imbécil consumado de 18), y luego estoy
yo, la única que tiene un poco de sentido común en esta familia. Como veis, nos
queremos mucho; esto es lo que se llama amor de hermanos.
Esto es un
diario; bueno, vale, se supone que escribir diarios son cosas más de niña
perfecta, como mi hermana, pero mi madre siempre dice que si tienes que contar
algo interesante, ¡no te cortes!
Así que aquí estoy, contando la historia de mi
vida:
Es verano,
así que ya sabemos todos lo que toca: ¡¡¡vacaciones!!! La parte buena: me voy
de Seattle a un pequeño pueblo de Illinois y veo a mis amigas y a mi primo
favorito; La mala: que mis hermanos se vienen conmigo (esto es idea de papá),
ya que no tienen amigos en el pueblo, me tienen que arruinar las vacaciones a
mí. RRRRRRRR….¡¡¡¡¡Estoy que muerdo!!!!!
Hace una
semana, mis amigas y yo retamos a mis hermanos a ir por la noche al convento
abandonado a las afueras del pueblo, (que está que se cae a cachos, sin ánimos
de ofender), y pasar toda la noche allí. Ellos fueron (para mi sorpresa), pero
tardaban mucho en empezar a gritar, así que yo, mis amigas Sheila, Helena y Floreen, y mi
primo Hunter, hicimos una inmensa estupidez: seguirlos.
Entramos por
las puertas de atrás del convento de las monjas (o eso creo), y los encontramos
mirando al techo como fumados; acto seguido se dieron cuenta de que nos
estábamos (como decirlo suavemente), riéndonos en sus caras, y se giraron; nos
dijeron que miráramos por encima de nuestras cabezas, cuando vemos un pentágono
(si, como el de embrujadas) pintado con sangre, y dentro de él, un CD dorado
con algo grabado en él. Pero desde abajo no lo veíamos bien, así que Hunter y
yo nos subimos a el altar de pie, me coge en hombros y cojo el CD raro.
¿A que no
sabéis lo que tenía grabado? Pues ecuaciones matemáticas. Pfffffff….
¡¡ecuaciones matemáticas!! (de segundo grado, para ser más claros)¿¿Pero qué
clase de gilipollas se aburre tanto??
Helena, como sé que se le dan bien las
ecuaciones (bueno, para que mentiros, saca diez de nota media en mates), le doy
el CD y se pone a resolverlas. No se le ocurre otra cosa que decir el resultado
que le sale en voz alta, ¡¡a grito pelao!! Entonces, el suelo empieza a
temblar; Hunter y yo nos caemos del altar, casi nos partimos la crisma; Floreen
se agarra a Sheila, Sofía a John y Helena al CD que, por cierto, empieza a
flotar y a dar vueltas, cada vez más rápido, hasta que no se distingue quien es
el disco y quien es Helena. En ese momento, el CD se para en seco, se abre un
agujero en mitad del convento y nos caemos todos por ahí.
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